viernes, 31 de julio de 2015

REMEDIAL DÉCIMOS

Los estudiantes de décimos años paralelos A, B, C, D y E que deben rendir el examen remedial deben asistir con sus representantes el día lunes 3 de agosto de 2015 de 10 am a 12 pm.
Traer para 50 copias en las que desarrollará las actividades.

lunes, 22 de junio de 2015

TRABAJO TERCERO

HISTORIA DE LA LITERATURA ECUATORIANA

La literatura ecuatoriana se ha caracterizado por ser esencialmente costumbrista y, en general, muy ligada a los sucesos exclusivamente nacionales, con narraciones que permiten vislumbrar cómo es y se desenvuelve la vida del ciudadano común y corriente.

Época colonial y neoclasicismo

Eugenio Espejo
De escritos antes de la llegada de los españoles, no se tiene ningún registro. Esto más que nada debido a que los incas no tenían un sistema de escritura establecido, por lo que sus leyendas y demás debían ser pasadas de generación en generación. En la época colonial en cambio, existen varios escritos de indígenas ecuatorianos en quechua. El más famoso de ellos es la llamada Elegía a la muerte de Atahualpa, atribuida a Jacinto Collahuazo, un cacique nacido en las cercanías de la ciudad de Ibarra.
Hablando de poesía, el máximo representante en Ecuador para esta época es el padre Juan Bautista Aguirre (1725-1786), nacido en Daule. Su poesía, al igual que la de la mayoría de poetas coloniales, está guiada por modelos españoles y es de temática casi exclusivamente religiosa. Otros poetas coloniales ecuatorianos son Antonio Bastidas y Jacinto de Evia.
El primer periodista ecuatoriano, Eugenio Espejo (1747-1795), de origen mestizo, fue un gran impulsor de la equidad entre clases y razas. también fue un político y escritor destacado. apoyó siempre a la modernización de la medicina en el Ecuador. Pues él mismo tuvo problemas cuando quiso estudiar, por ser hijo de una indígena. Su obra, periodística en esencia, muestra un carácter de guía, aunque al mismo tiempo de rebeldía contra las prácticas coloniales españolas.
Llegando a la época de la independencia, sale a la luz el guayaquileño José Joaquín de Olmedo (1780-1847), poeta de las gestas libertarias de Ecuador y América. Fue un poeta netamente neoclásico y es autor de obras que has pasado a la posteridad, entre ellas el Canto a Bolívar (que fue alabado enormemente por el propio libertador) y la Canción del 9 de octubre (que fue elegido como el himno de la ciudad de Guayaquil).

Romanticismo
Juan Montalvo
El Romanticismo nace en Ecuador de la mano de la poetisa quiteña Dolores Veintimilla (1830-1857), la que exaltó el amor, la lucha contra los prejuicios y una tristeza por amores no correspondidos. Es célebre su poema Quejas, muestra de la gran melancolía que la atormentaba y que la llevaría en última instancia a suicidarse en la ciudad de Cuenca, en 1857.

Otros poetas románticos fueron el quiteño Julio Zaldumbide (1833-1887) y el guayaquileño Numa Pompilio Llona (1832-1907). Éste último gozó de gran fama tanto en Ecuador como en Perú, donde se radicó un tiempo. Fue diplomático en España, Italia, Colombia y Francia, donde llegó a conocer al mismísimo Víctor Hugo.
En cuanto a la narrativa romántica, está el escritor ambateño Juan León Mera (1832-1894), considerado además un clásico en la literatura ecuatoriana e hispanohablante. Su obra maestra, Cumandá, es también una de las primeras novelas ecuatorianas y un límpido símbolo de los ideales del romanticismo. También escribió el Himno nacional del Ecuador y un libro de cuentos, Novelitas ecuatorianas.
En el género del ensayo, Juan Montalvo (1832-1889), es el mayor representante ecuatoriano de todos los tiempos. Sus obras, entre las que cuentan Las Catilinarias, Siete tratados y la novela Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Fue un acérrimo detractor de Gabriel García Moreno y del dictador Ignacio de Veintimilla. De hecho, Montalvo mismo ayudó a sacarlos del poder con sus ensayos, en los que llamaba al pueblo a levantarse y a acabar con la dictadura. A esto se refiere una de sus frases célebres: "Mi pluma lo mató.", en relación a García Moreno, y a Ignacio de Veintimilla apodó como "Ignacio de la Cuchilla".
Modernismo
Medardo Ángel Silva
Generación decapitada
El Modernismo llegó a Ecuador con considerable retraso respecto a los otros países. Razones para esto son las constantes guerras civiles a las que el país estaba sometido a causa de las disputas entre conservadores y liberales. Sin embargo, los exponentes del modernismo en Ecuador alcanzaron un nivel de prestigio muy alto en toda América y aún hoy siguen siendo incluidos en colecciones de poesía universal. Todos tienen como característica haber leído a Baudelaire y a Verlaine en su lengua original, y sus poesías están llenas de evocaciones a la muerte y al misticismo.
Los cuatro integrantes del modernismo en Ecuador fueron los guayaquileños Medardo Ángel Silva (1898-1919) y Ernesto Noboa y Caamaño (1891-1927); y los quiteños Arturo Borja (1892-1912) y Humberto Fierro (1890-1929). Estos fueron llamados posteriormente la Generación decapitada, principalmente por que los cuatro se suicidaron y por las características en común que compartían sus poesías.
Medardo Ángel Silva fue el más alabado entre ellos, considerado por muchos el poeta más fino que ha tenido el Ecuador, aunque aun así publicó en vida sólo un libro de poesías, El árbol del bien y del mal. Otros poetas ecuatorianos considerados también modernistas son el cuencano Alfonso Moreno Mora (1890-1940) y el manabita José María Egas. (1896-1982).
Realismo social
El Realismo se inicia en el Ecuador con la novela de Luis A. Martínez (1869-1909) A la costa. Esta novela relata las pericias que tiene que pasar un muchacho de una familia conservadora quiteña cuando su padre muere. Se ve luego obligado a trabajar en una hacienda y al mismo tiempo a ver como su familia poco a poco se degrada hasta desintegrarse por completo. Todo esto con trasfondo de la victoria de la revolución liberal.
Pero el detonante para la aparición de los temas sociales en la literatura es el libro Los que se van, una colección de cuentos de los guayaquileños Demetrio Aguilera Malta (1909-1981), Joaquín Gallegos Lara (1911-1947) y Enrique Gil Gilbert (1912-1973); los cuales, junto a José de la Cuadra (1903-1941) y Alfredo Pareja Diezcanseco (1908-1993), formaron el llamado Grupo de Guayaquil. Todos estos escritores comprometidos con los temas sociales y determinados a mostrar la realidad del cholo montubio tal y como era (con jergas populares, palabras vulgares, escenas fuertes, etc).
Entre las numerosas obras que produjeron los integrantes de este grupo se cuentan clásicos tales como Los Sangurimas de José de la Cuadra, Nuestro pan de Enrique Gil Gilbert, Las cruces sobre el agua de Joaquín Gallegos Lara, Siete lunas y siete serpientes de Demetrio Aguilera Malta y Baldomera de Alfredo Pareja Diezcanseco; libros que se han dado gran fama por su fuerte contenido social y por la crudeza con que retratan la realidad.
Pero sin duda el mayor referente a la literatura ecuatoriana moderna es el novelista Jorge Icaza (1906-1978) con su novela Huasipungo, que es tal vez la obra ecuatoriana traducida a más idiomas. Otras novelas famosas y de alto contenido social de Icaza son por ejemplo la novela El Chulla Romero y Flores y la colección de cuentos Atrapados.
Generación del 30 y periodo de transición
Alfredo Pareja Diezcanseco
Un espíritu unificador en las propuestas narrativas de la generación de escritores de los años 30, resulta una tarea ardua por la cantidad de crítica y comentarios que vuelven ambigua esta categorización de principios y de ideales propios de una literatura menor como la ecuatoriana. El propio Jorge Icaza, en su ensayo, “Relato, espíritu unificador, en la generación del año 30”,1 reclama la falta de compromiso de los estudiosos e intelectuales ecuatorianos, “acostumbrados al comentario y al estudio de valores individuales y aislados en la historia de la literatura ecuatoriana, quienes no lograron, captar e interpretar a su debido tiempo y en su justa perspectiva el carácter unificador, en actitud y espíritu”, asociado a los grandes temas, como la forma mestiza, la emoción telúrica y los contornos de la personalidad hispanoamericana. Icaza, menciona que este espíritu unificador bullía en los tres grupos de escritores ecuatorianos que estaban ubicados en Guayaquil (José de la Cuadra, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert y Alfredo Pareja Diezcanseco), Quito (Fernando Chávez, Humberto Salvador, Jorge Fernández, Enrique Terán y Jorge Icaza) y en el Austro (Humberto Mata, Alfonso Cuesta y Cuesta, Ángel F. Rojas, y Pablo Palacio), pues a pesar de las diferencias regionales, “latía un fondo unificador” en un país que se encontraba en la etapa evolutiva del desarrollo, conformando una sociedad que buscaba un destino en lo político, económico y porque no decirlo en lo literario donde las capitales montuvias, cholas e indias, incorporaron la presencia de lo nacional en nuestra literatura, o como lo han afirmado críticos extranjeros “incorporó nuevas capas sociales hispanoamericanas en función de personajes de novelas y de cuentos, que obligaron al escritor a crear un nuevo estilo interpretativo y por consiguiente un nuevo estilo expresivo”.
Autores y obras representativas de la generación del 30: Pablo Palacio: Un hombre muerto a puntapiés (1927), Débora (1927) y Vida del ahorcado (1932); Humberto Salvador: En la ciudad he perdido una novela (1929); Alfredo Pareja Diezcanseco: El muelle (1933); Demetrio Aguilera Malta: Don Goyo (1933); José de la Cuadra: Los Sangurimas (1934) y Adalberto Ortiz: Juyungo (1943), Joaquín Gallegos Lara: Las cruces sobre el agua (1946); Ángel F. Rojas: El éxodo de Yangana (1949); Cesar Dávila Andrade: Abandonados en la tierra (cuentos, 1952), El hombre que limpió su arma (cuentos, 1955); Jorge Icaza: El Chulla Romero y Flores (1958).
Literatura contemporánea
En la literatura contemporánea podemos encontrar varios ensayistas importantes como Agustín Cueva y Bolívar Echeverría; narradores como Nelson Estupiñán Bass, Nicolás Kingman, a pesar de destacarse como poeta Jorge Enrique Adoum, escribió dos novelas cumbres en las letras ecuatorianas y latinoamericanas, es decir: Entre Marx y una mujer desnuda (1976) y Ciudad sin ángel (1995), Edgar Allan García, Javier Vásconez, Eliécer Cárdenas, Huilo Ruales, Santiago Páez, Adolfo Macías, Abdón Ubidia, Marco Antonio Rodríguez, Leonardo Valencia, Gabriela Alemán, Iván Egüez, Jorge Luis Cáceres, Miguel Antonio Chávez, Esteban Mayorga, Jorge Queirolo Bravo, Elizabeth Quila, Eduardo Varas.
Autores y obras importantes: Abdón Ubidia: Sueño de lobos (1986); Jorge Enrique Adoum: Ciudad sin ángel (1995, novela seleccionada al Rómulo Gallegos); Eliecer Cárdenas: Diario de un idolatra (1990, seleccionada al Rómulo Gallegos); Javier Vásconez: El viajero de Praga (1996), La sombra del apostador (1999, seleccionada al Rómulo Gallegos); Leonardo Valencia: La luna nómada (1995): Gabriela Alemán: Zoom (1997), Miguel Antonio Chávez: La maniobra de Heimlich (2010), Jorge Luis Cáceres: Aquellos extraños días en los que brillo (2012), Eduardo Varas: Los descosidos (2010), Esteban Mayorga: Un cuento violento (2007), Iván Egüez: Las Linares (1975) y Pájara la memoria (1985), Santiago Páez: Crónicas del Breve Reino (2006), Huilo Ruales: Maldeojo (2006), Adolfo Macías: El grito del hada (2010).
Poesía de vanguardia y contemporánea
En la vanguardia histórica, los nombres más importantes son: Jorge Carrera Andrade (1903 - 1978), poeta que se caracterizó por la constante combinación de lo universal y lo local, Gonzalo Escudero, Hugo Mayo y Alfredo Gangotena (en español y en francés). Después del período de la vanguardia, destaca especialmente César Dávila Andrade, aunque también son importantes Alejandro Carrión y Adalberto Ortiz (éste último se caracterizó por retratar el espíritu de la población afroecuatoriana en el Ecuador, especialmente en la provincia de Esmeraldas, bajo la influencia estética de poetas como Emilio Ballagas, Palés Matos y Nicolás Guillén, entre otros). En períodos más recientes han sido muy influyentes las obras de Jorge Enrique Adoum y Efraín Jara Idrovo, aunque también son muy significativas las obra de Francisco Tobar García, Francisco Granizo y Hugo Salazar Tamariz. Finalmente, en las últimas décadas los nombres más relevantes son, entre otros, Carlos Eduardo Jaramillo, Euler Granda, Alexis Naranjo, Sonia Manzano, Iván Carvajal, Iván Oñate, Julio Pazos,Humberto Vinueza, Javier Ponce, Fernando Nieto Cadena, Jorge Martillo, Roy Sigüenza, Edwin Madrid, Paco Benavides, Xavier Oquendo Troncoso, Luis Carlos Mussó y María Fernanda Espinosa.  

Otros autores
Luis Alberto Costales
El poeta quiteño, Aurelio Espinosa Pólit (1894–1961), quien además sirvió como sacerdote de la orden de la Compañía de Jesús. Fundador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador e iniciador de la actual Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit.
El riobambeño, Luis Alberto Costales (1926-2006), creador de paisajes líricos conjugados con lo épico. Considerado como uno de los grandes ausentes del premio "Eugenio Espejo."2 Entre lo más destacado de su obras se pueden citar Exiliado en el verso y "Rutas de Sombra y de Sol", obras poéticas que resaltan la fuerza del verso.
El ambateño Jorge Enrique Adoum (1926 - 2009), entre sus mayores y más conocidos éxitos se encuentra la novela Entre Marx y una mujer desnuda. Además en el 2005 fue postulado al premio Cervantes, considerado como el galardón más importante para un escritor de habla hispana.
Alicia Yanez Cossio, quiteña (1929), destacada poetisa, novelista y periodista ecuatoriana. Una de las principales figuras de la literatura ecuatoriana y latinoamericana, es la primera persona ecuatoriana en ganar el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el cual recibió en 1996.


domingo, 17 de mayo de 2015

CUENTO DÉCIMO

BEATRIZ, LA POLUCIÓN
Mario Benedetti

Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta polución que tiene.
Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra imbancable y no está.
El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se ríó y me explicó con buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable. Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo, aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quitó la penitencia y eso fue muy importante.
 La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Esa sí está en el diccionario. Dice, polución: efusión de semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué efusión y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en semen y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario. Y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir. Entonces me prometió que lo consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clase de educación sensual.
El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con muchísima paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta, ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi padre o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos los niños y las niñas venimos del semen porque este líquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta.
Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad estaba poniéndose imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío Rolando había dicho se refería a la contaminación atmosférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la atmósfera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la atmósfera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería.
Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas. Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüé todo y nosotras no venimos del semen sino de la atmósfera.

FIN

domingo, 10 de mayo de 2015

TRABAJO REGLAS ORTOGRÁFICAS - TERCERO BGU


USO DE B
Se escriben con
1.    Los verbos terminados en -bir. Ejemplos: escribir, recibir, sucum­bir. Excepciones en voces de uso actual: hervir, servir, vivir y sus compuestos.
2.    Los verbos terminados en -buir. Ejemplos: contribuir, atribuir retribuir.
3.    Los verbos deber, beber, caber, saber y haber.
4.    Las terminaciones -aba, -abas, -ábamos, -aban del preté­rito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación. Ejem­plos: cantaba, bajabas, amaban.
5.    El pretérito imperfecto de indicativo de ir: iba, ibas, etc.
6.    Las palabras que empiezan por el elemento compositivo biblio-(libro) Ejemplos: biblioteca
7.    Las palabras que empiezan por las sílabas bu-, bur- y bus-, Ejemplos: bula, burla, buscar Excepción: vudú y sus derivados, además de otras voces caídas en desuso.
8.    Las que empiezan por el elemento compositivo bi-, bis, biz (dos' o 'dos veces')- Ejemplos: bipolar, bisnieto, bizcocho.
9.    Las que contienen el elemento compositivo bio-, -bio (Vida'). Ejemplos: biografía, biosfera, anaerobio, microbio.
10.  Las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o su forma latina bene. Ejemplos: bienaventurado, bienvenido, beneplácito.
11.  Toda palabra en que B precede a otra con­sonante o está en final de palabra. Ejemplos: abdicación, abne­gación, absolver, obtener obvio, subvenir, amable, brazo, rob, nabab. Excepciones: ovni y algunos términos desusados. En las palabras obscuro, subscribir, substancia, substitución, subs­traer y sus compuestos y derivados, el grupo bs- se simplifica en s. Ejemplos: sustancia, sustantivo, oscuro.
12.  Las palabras acabadas en -bilidad Ejemplos: amabilidad, habilidad, posibilidad. Excepciones: movilidad, civilidad y sus compuestos.
13.  Las acabadas en -bundo y -bunda. Ejemplos: tremebundo, vaga­bundo, abunda.

Escriba 5 palabras para cada caso. Palabras  que no hayan sido usadas en los ejemplos:

USO V
Se escriben con v;
1.    Las palabras en las que las sílabas ad-, sub- y ob  preceden a V, Ejemplos: adviento, subvención, obvio.
2.    Las palabras que empiezan por eva-, evo, eví- y evo-. Ejemplos: evasión, eventual, evitar, evolución. Excepciones: ébano y sus deri­vados, ebionita, ebonita y eborario.
3.    Las que empiezan por el elemento compositivo vice-, viz- o vi- (en lugar de). Ejemplos: vicealmirante, vizconde, virrey,
4.    Los adjetivos llanos terminados en –avo, -ava, -evo, -eva, -eve, iva, -iva. Ejemplos: esclavo, octava, longevo, nueva, aleve, decisi­va, activo. Excepciones: suabo y mancebo5,
5.    Las voces llanas de uso general terminadas en -viro, vira, como decenviro, Elvira, triunviro, y las esdrújulas terminadas en Avaro, -ívora, como carnívora, herbívoro, insectívoro. Excepción: víbora.
6.    Los verbos acabados en -olver. Ejemplos: absolver, disolver, volver.
7.    Los presentes de indicativo, imperativo y subjuntivo del verbo ir. Ejemplos: voy, ve, vaya.
8.    El pretérito perfecto simple de indicativo (o pretérito, según Bello) y el pretérito imperfecto (pretérito) y futuro de subjun­tivo de los verbos estar, andar, tener y sus compuestos. Ejemplos: estuvo, estuviéramos, estuviere, anduve, desanduvo, desanduviere; tuviste, retuvo, sostuviera, contuviese, mantuviere.

Escriba 5 palabras para cada caso. Palabras  que no hayan sido usadas en los ejemplos:


USO DE C
Se escribe con c
1.    Por regla general, se escribirá -cc- cuando en alguna palabra de la familia léxica aparezca el grupo –ct-. Ejemplos: adicción (por rela­ción con adicto), reducción (con reducto), dirección (con director). Hay sin embargo, palabras que se escriben con -cc- a pesar de no tener ninguna palabra de su familia léxica con el grupo -ct-. Ejem­plos: succión, cocción, confección, fricción, etc. Otras muchas pala­bras de este grupo, que no tienen -ct- sino-t- en su familia léxica, se escriben con una sola c. Ejemplos: discreción (por relación con discreto), secreción (con secreto), relación (con relato), etc.
2.    Sé escriben con c las palabras que tienen el sonido de cama y cosa a final de palabra. Ejemplos: frac, vivac, zinc. Excepciones: amok, únorah, bock, yak, cok, cuark o quark y volapuk.

Escriba 5 diminutivos con sufijos: cito, cillo, cico.


Escriba 5 adjetivos terminados en: ciosa, cioso.


Escriba 5 palabras para cada caso. Palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:


USO DE Z
Se escribe con z
1.    Se escriben con -zc- la primera persona del singular del presen­te de indicativo y todo el presente de subjuntivo de los verbos irregulares terminados en acer (menos hacer y sus derivados), -ecer, -ocer (menos cocer y sus derivados) y -ucir. Ejemplos: nazco, abastezco, reconozcamos, produzca.
2.    Se escriben con -z final las palabras cuyo plural termina en -ces. Ejemplos: vejez/vejeces, luz/luces, lombriz/lombrices.

Escriba 5 sustantivos aumentativos terminados en: aza, azo


Escriba 5 sustantivos terminados en: izo, iza


Escriba 5 despectivos terminados en: zuelo, zuelo, uza.


Escriba 5 sustantivos terminados en: anza



Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:

USOS DE LA S
1.    Se utiliza S en los siguientes casos:
2.    Al terminar las palabras en so y oso, cuando son adjetivos.
Ejemplos: ambicioso, inmenso, adverso, etc.
3.    Las terminaciones erso, ersa.
Ejemplo: adverso, viceversa, etc.
4.    Cuando una palabra se quiere convertir a forma de superlativo se le agrega la terminación ísimo.
Ejemplo: grande (forma de superlativo = grandísimo), bello (forma de superlativo = bellísimo).
5.    Cuando las palabras terminan en esco y son adjetivos.
Ejemplo: grotesco, parentesco, gigantesco, etc.
6.    En el caso del pronombre SE, que se anexa a verbos, para dar origen a formas verbales, como verbos en forma reflexiva o para sustituir al objeto indirecto.
Ejemplo: se cayó, se bañó, durmiéndose, lavándose, etc.
7.    En los casos en que la palabra original se escribe con S, el derivado sigue escribiéndose con S.
Ejemplo: (división, divisor), (espeso, espesor), etc.
8.    En los siguientes sufijos: ense, esa, ese, sor, ismo, sion, es, ista. Ejemplos: (grande, grandeza), (capaz, capaces), (ave, aves), (sentar, siéntense), (bañar, báñense), (turista, turismo), (fanático, fanatismo),(impresión, impresionista), (columna, columnista de periódico), (callar, cállese), (bañar, báñese), (dividir, división), (concluir, conclusión).
9.    Las palabras que llevan los prefijos: semi, sin, dis, sub, su, abs, super, sobre, des.
Ejemplo: desigualdad, descontento, discriminar, disgusto, sinsabor, subtitulo, submenú, supuesto, sufijo, supermercado, superdotado, sobrentendido, sobrenatural, absuelto, abstenerse, semicírculo, semiduro.
10.  En los siguientes grafemas: sivo, esp, est, rse, sivo, siva. Existen las siguientes excepciones: nocivo, lascivo. Ejemplo: masivo, cursiva, caerse, verse, maestro, muestra, esbelto, esbozo, espina, espada, etc.

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:

Escriba 5 adjetivos que terminen en oso, osa:



Escriba 5 adjetivos superlativos terminados en: ísima, ísimo.



Escriba 5 numerales terminados en: ésimo, ésima.



USO DE G
Se escriben con g:
1.    Las palabras en que G precede a cualquier consonante, pertenezca o no a la misma sílaba. Ejemplos: gla­cial, grito, dogmático, impregnar, maligno, repugnancia,
2.    Las palabras que empiezan por gest-. Ejemplos: gesta, gestación, gestor.
3.    Las que empiezan por el elemento compositivo geo- (tierra). Ejemplos: geógrafo, geometría, geodesia.
4.    Las que terminan en -gélico, -genario, géneo, -génico, genio, génito, gesimal, -gésimo y -gético. Ejemplos: angélico, sexagena­ria, homogéneo, fotogénico, ingenio, primogénito, cuadragesimal, vigésimo, apologético.
5.    Las que terminan en -giénico, ginal, -gíneo, -ginoso (excepto aguajinoso) Ejemplos: higiénico, original, virgíneo, ferruginoso.
6.    Las que terminan en -gia, -gio, -gión, -gional, -gionario, -gioso y -gírico. Ejemplos: magia, regia, frigia, litutgía, litigio, religión, regional, legionario, prodigioso, panegírico. Excepciones: las voces que terminan en -plejía o plejia (apoplejía, paraplejia...) y ejión.
7.    Las que terminan en -gente y gencia. Ejemplos: vigente, exigen­te, regencia. Excepción: majencia.
8.    Las que terminan en -ígeno. ígena, -ígero, ígera. Ejemplos: indí­gena, oxígeno, alígera, belígero.
9.    Las que terminan en -logia, -gogia o -gogía. Ejemplos; teología, demagogia, pedagogía.
10.  Las que terminan en el elemento compositivo -algia ('dolor'). Ejemplos: neuralgia, gastralgia, cefalalgia.
11.  Los verbos terminados en -igerar, -ger y -gir (morigerar, proteger, fingir) y las correspondientes formas de su conjugación, excep­to en el caso de los sonidos ja, jo, que nunca se pueden repre­sentar con g: protege, fingía, pero proteja, finjo. Existen algunas excepciones, como tejer; crujir y sus derivados.

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:
USO DE J
Se escriben con j:
1.    Las palabras derivadas de voces que tienen j ante las vocales a, o, u. Así, cajero, cajita (de caja)', lisonjear (de lisonja); cojea) (de rojo); ojear (de ojo); rojear, rojizo (de rojo).
2.    Las voces de uso actual que terminan en -aje, eje. Ejemplos coraje, hereje, garaje. Excepciones: ambages, enálage, hipálage
3.    Las que acaban en -jería. Ejemplos: cerrajería, consejería, extran­jería.
4.    Las formas verbales de los infinitivos que terminan en -jar Ejem­plos: trabaje, trabajemos (de trabajar)-, empuje (de empujar). Tam­bién las dé los pocos verbos terminados en -jer y en -jir, como cruje (de crujir); teje (de tejer).
5.    Los verbos terminados en -jear, así como sus correspondientes formas verbales. Ejemplos: canjear, homenajear, cojear. Excep­ción: aspergear.
6.    El pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto y futuro de subjuntivo de los verbos traer decir y sus derivados, y de los verbos terminados en -ducir. Ejemplos: traje (de traer); dije, dijera (de decir); predijéramos (de predecir); adujera, adujeren (de aducir).

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:
USO DE H
Se escriben con h:
1.    Las formas de los verbos haber, hacer, hallar, hablar, habitar. Ejemplos: haga, hallemos, hablará.
2.    Como ya se advirtió, los compuestos y derivados de los vocablos que tengan esta letra. Ejemplos: gentilhombre, compuesto de hombre; herbáceo, derivado de hierba.
Acción e ilación se escriben sin h porque ni la primera viene de hacer, ni la segunda de hilo o de hilar. Acción era actio en latín, y proviene del supino actum, e ilación es la illatio latina, también pro­cedente del supino illatum.
Las palabras oquedad, orfandad, orfanato, osamenta, osario, óseo, oval, óvalo, ovario, oscense, oler, etc. se escriben sin h porque no la tienen en su origen. Hueco, huérfano, hueso, huevo, Huesca, huelo la llevan por comenzar con el diptongo ue, según la regla ortográfica siguiente.
3.    Las palabras de uso actual que empiezan por los diptongos la, ie, ue y ui. Ejemplos: hiato, hiena, huele, huidizo. Excepción, iatrogénico. Se escribe h intercalada en palabras que llevan el diptongo ue precedido de vocal. Ejemplos: cacahuete, vihuela, aldehuela. Excepción: granero.
4.    Las palabras que empiezan por los elementos compositivos hecto- (cien) —distinto de ecto- (por fuera)—, helio- (sol), hema-, hemato-, hemo- (sangre), hemi- (medio, mitad), hepta- (siete), helero- (otro), hidra-, hidro- (agua), higro- (humedad), híper- (superioridad o exceso), hipo- (debajo de o escasez de), holo- (todo), homeo- (semejante o parecido), homo- (igual) Ejemplos: hectómetro, heliocéntrico, hematoma, hemiciclo, hemo­globina, heptaedro, heterosexual, hidráulico, hidrógeno, higrómetro, hipérbole, hipócrita, holografía, homeopatía, homógrafo,
5.    Algunas interjecciones. Ejemplos: hala, bah, eh.
6.    Por regla general, las palabras que empiezan por histo-, hosp-, hum-, horm-, herm-, hern-, holg- y hog-. Ejemplos: histología, hos­pital, humedad, hormiga, hermano, hernia, holgado, hogar.
Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:
Escriba 10 palabras terminadas en los prefijos griegos: hidr, hemo, hema, hemi, homo, hiper, hipo, hexa, hepta, hecto.




USO DE Y
Se escriben con y:
1.    Las palabras que terminan con el sonido correspondiente a i pre­cedido de una vocal con la que forma diptongo, o de dos con las que forma triptongo, Ejemplos: ay, estoy, verdegay, Bombay, buey, ley, rey, convoy, soy, Godoy, muy, Uruguay, Garay, etc. Hay algu­nas excepciones, como saharaui o bonsái
2.    La conjunción copulativa y Ejemplos: Juan y María; cielo y tierra; este y aquel. Esta conjunción toma la forma e ante una palabra que empiece por el fonema vocálico correspondiente a i (ciencia e historia; catedrales e iglesias).
3.    c) las palabras que tienen el sonido Y ante vocal, y especialmente cuando sigue a los prefijos ad-, dis- y sub-. Ejemplos: adya­cente, disyuntivo, subyacer.
4.    Algunas formas de los verbos caer, raer, creer, leer, poseer, pro­veer, sobreseer, y de los verbos acabados en oír y -uir. Ejem­plos: cayeran, leyendo, oyó, concluyo, atribuyera,
5.    Las palabras que contienen la sílaba -yec-. Ejemplos: abyec­to, proyección, inyectar.
6.    Los plurales de los nombres que terminan en y en singular (rey - reyes)
7.    El gerundio del verbo ir: yendo.

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos. 

domingo, 3 de mayo de 2015

CUENTO DÉCIMO

EL SUEÑO DEL PONGO
José María Arguedas

Un hombrecito se encaminó a la casa-hacienda de su patrón. Como era siervo iba a cumplir el turno de pongo, de sirviente en la gran residencia. Era pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo débil, todo lamentable; sus ropas viejas.

El gran señor, patrón de la hacienda, no pudo contener la risa cuando el hombrecito lo saludó en el corredor de la residencia.

- Eres gente u otra cosa  - le preguntó delante de todos los hombres y mujeres que estaban de servicio.

Humillándose, el pongo contestó. Atemorizado, con los ojos helados, se quedó de pie.

- A ver - dijo el patrón - por lo menos sabrá lavar ollas, siquiera podrá manejar la escoba, con esas sus manos que parece que no son nada.  Llévate esta inmundicia - ordenó al mandón de la hacienda.

Arrodillándose, el pongo le besó las manos al patrón y, todo agachado, siguió al mandón hasta la cocina.

El hombrecito tenía el cuerpo pequeño, sus fuerzas eran sin embargo como las de un hombre común. Todo cuanto le ordenaban hacer lo hacía bien. Pero había un poco como de espanto en su rostro; algunos siervos se reían de verlo así, otros lo compadecían. `Huérfano de huérfanos; hijo del viento de la luna debe ser el frío de sus ojos, el corazón pura tristeza, había dicho la mestiza cocinera, viéndolo.

El hombrecito no hablaba con nadie; trabajaba callado; comía en silencio. Todo cuanto le ordenaban, cumplía. `Sí, papacito; sí, mamacita, era cuanto solía decir.

Quizá a causa de tener una cierta expresión de espanto, y por su ropa tan haraposa y acaso, también porque quería hablar, el patrón sintió un especial desprecio por el hombrecito. Al anochecer, cuando los siervos se reunían para rezar el Ave María, en el corredor de la casa -hacienda, a esa hora, el patrón martirizaba siempre al pongo delante de toda la servidumbre; lo sacudía como a un trozo de pellejo.

Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara.

- Creo que eres perro. Ladra - le decía.

El hombrecito no podía ladrar.

- Ponte en cuatro patas - le ordenaba entonces-

El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies.

- Trota de costado, como perro - seguía ordenándole el hacendado.



El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna.

El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía todo el cuerpo.

- Regresa - le gritaba cuando el sirviente alcanzaba trotando el extremo del gran corredor.

El pongo volvía, corriendo de costadito. Llegaba fatigado.

Algunos de sus semejantes, siervos, rezaban mientras tanto el Ave María, despacio, como viento interior en el corazón.

- (Alza las orejas ahora, vizcacha. Vizcacha eres - mandaba el señor al cansado hombrecito. - Siéntate en dos patas; empalma las manos.

Como si en el vientre de su madre hubiera sufrido la influencia modelante de alguna vizcacha, el pongo imitaba exactamente la figura de uno de estos animalitos, cuando permanecen quietos, como orando sobre las rocas. Pero no podía alzar las orejas.

Golpeándolo con la bota, sin patearlo fuerte, el patrón derribaba al hombrecito sobre el piso de ladrillo del corredor.

- Recemos el Padrenuestro - decía luego el patrón a sus indios, que esperaban en fila.

El pongo se levantaba a pocos, y no podía rezar porque no estaba en el lugar que le correspondía ni ese lugar correspondía a nadie.

En el oscurecer, los siervos bajaban del corredor al patio y se dirigían al caserío de la hacienda.

- Vete pancita - solía ordenar, después, el patrón al pongo.

Y así, todos los días, el patrón hacía revolcarse a su nuevo pongo, delante de la servidumbre. Lo obligaba a reírse, a fingir llanto. Lo entregó a la mofa de sus iguales, los colonos.

Pero una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hombrecito, habló muy claramente. Su rostro seguía un poco espantado.

- Gran señor, dame tu liciencia; padrecito mío, quiero hablarte - dijo.

El patrón no oyó lo que oía.

- Qué, Tú eres quien ha hablado u otro- preguntó.

- Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte - repitió el pongo.

- Habla si puedes - contestó el hacendado.



- Padre mío, señor mío, corazón mío - empezó a hablar el hombrecito -. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos: juntos habíamos muerto.

- Conmigo Tú. Cuenta todo, indio - le dijo el gran patrón.

- Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos. Los dos juntos: desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco.

- Y después. Habla - ordenó el patrón, entre enojado e inquieto por la curiosidad.

- Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pensando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío.

-Y tú

- No puedo saber cómo estuve, gran señor. Yo no puedo saber lo que valgo.

- Bueno, sigue contando.

- Entonces, después, nuestro Padre dijo con su boca: `De todos los ángeles, el más hermoso, que venga. A ese incomparable que lo acompañe otro ángel pequeño, que sea también el más hermoso. Que el ángel pequeño traiga una copa de oro, y la copa de oro llena de la miel de chancaca más transparente.

- Y entonces - preguntó el patrón.

Los indios siervos oían, oían al pongo, con atención sin cuenta pero temerosos.

- Dueño mío: apenas nuestro gran Padre San Francisco dio la orden, apareció un ángel, brillando, alto como el sol; vino hasta llegar delante de nuestro Padre, caminando despacio. Detrás del ángel mayor marchaba otro pequeño, bello, de luz suave como el resplandor de las flores. Traía en las manos una copa de oro.

- Y entonces - repitió el patrón.

- `Ángel mayor: cubre a este caballero con la miel que está en la copa de oro; que tus manos sean como plumas cuando pasen sobre el cuerpo del hombre diciendo, ordenó nuestro gran Padre. Y así, el ángel excelso, levantando la miel con sus manos, enlució tu cuerpecito, todo, desde la cabeza hasta las uñas de los pies. Y te erguiste, solo; en el resplandor del cielo la luz de tu cuerpo sobresalía, como si estuviera hecho de oro, transparente.

- Así tenía que ser - dijo el patrón, y luego pregunto:

- Y a ti

- Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro Gran Padre San Francisco volvió a ordenar: `Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano.

- Y entonces

- Un ángel que ya no valía, viejo, de patas escamosas, al que no le alcanzaban las fuerzas para mantener las alas en su sitio, llegó ante nuestro gran Padre; llegó bien cansado, con las alas chorreadas, trayendo en las manos un tarro grande. `Oye viejo -ordenó nuestro gran Padre a ese pobre ángel -, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído; todo el cuerpo, de cualquier manera; cúbrelo como puedas. Rápido. Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando.

- Así mismo tenía que ser - afirmó el patrón. – Continúa. O todo concluye allí.

- No, padrecito mío, señor mío. Cuando nuevamente, aunque ya de otro modo, nos vimos juntos, los dos, ante nuestro Gran Padre San Francisco, él volvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mí, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con la memoria. Y luego dijo: `Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora lámanse el uno al otro. Despacio, por mucho tiempo. El viejo ángel rejuveneció a esa misma hora: sus alas recuperaron su color negro, su gran fuerza. Nuestro Padre le encomendó vigilar que su voluntad se cumpliera.