domingo, 17 de mayo de 2015

CUENTO DÉCIMO

BEATRIZ, LA POLUCIÓN
Mario Benedetti

Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta polución que tiene.
Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra imbancable y no está.
El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se ríó y me explicó con buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable. Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo, aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quitó la penitencia y eso fue muy importante.
 La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Esa sí está en el diccionario. Dice, polución: efusión de semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué efusión y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en semen y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario. Y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir. Entonces me prometió que lo consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clase de educación sensual.
El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con muchísima paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta, ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi padre o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos los niños y las niñas venimos del semen porque este líquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta.
Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad estaba poniéndose imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío Rolando había dicho se refería a la contaminación atmosférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la atmósfera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la atmósfera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería.
Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas. Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüé todo y nosotras no venimos del semen sino de la atmósfera.

FIN

domingo, 10 de mayo de 2015

TRABAJO REGLAS ORTOGRÁFICAS - TERCERO BGU


USO DE B
Se escriben con
1.    Los verbos terminados en -bir. Ejemplos: escribir, recibir, sucum­bir. Excepciones en voces de uso actual: hervir, servir, vivir y sus compuestos.
2.    Los verbos terminados en -buir. Ejemplos: contribuir, atribuir retribuir.
3.    Los verbos deber, beber, caber, saber y haber.
4.    Las terminaciones -aba, -abas, -ábamos, -aban del preté­rito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación. Ejem­plos: cantaba, bajabas, amaban.
5.    El pretérito imperfecto de indicativo de ir: iba, ibas, etc.
6.    Las palabras que empiezan por el elemento compositivo biblio-(libro) Ejemplos: biblioteca
7.    Las palabras que empiezan por las sílabas bu-, bur- y bus-, Ejemplos: bula, burla, buscar Excepción: vudú y sus derivados, además de otras voces caídas en desuso.
8.    Las que empiezan por el elemento compositivo bi-, bis, biz (dos' o 'dos veces')- Ejemplos: bipolar, bisnieto, bizcocho.
9.    Las que contienen el elemento compositivo bio-, -bio (Vida'). Ejemplos: biografía, biosfera, anaerobio, microbio.
10.  Las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o su forma latina bene. Ejemplos: bienaventurado, bienvenido, beneplácito.
11.  Toda palabra en que B precede a otra con­sonante o está en final de palabra. Ejemplos: abdicación, abne­gación, absolver, obtener obvio, subvenir, amable, brazo, rob, nabab. Excepciones: ovni y algunos términos desusados. En las palabras obscuro, subscribir, substancia, substitución, subs­traer y sus compuestos y derivados, el grupo bs- se simplifica en s. Ejemplos: sustancia, sustantivo, oscuro.
12.  Las palabras acabadas en -bilidad Ejemplos: amabilidad, habilidad, posibilidad. Excepciones: movilidad, civilidad y sus compuestos.
13.  Las acabadas en -bundo y -bunda. Ejemplos: tremebundo, vaga­bundo, abunda.

Escriba 5 palabras para cada caso. Palabras  que no hayan sido usadas en los ejemplos:

USO V
Se escriben con v;
1.    Las palabras en las que las sílabas ad-, sub- y ob  preceden a V, Ejemplos: adviento, subvención, obvio.
2.    Las palabras que empiezan por eva-, evo, eví- y evo-. Ejemplos: evasión, eventual, evitar, evolución. Excepciones: ébano y sus deri­vados, ebionita, ebonita y eborario.
3.    Las que empiezan por el elemento compositivo vice-, viz- o vi- (en lugar de). Ejemplos: vicealmirante, vizconde, virrey,
4.    Los adjetivos llanos terminados en –avo, -ava, -evo, -eva, -eve, iva, -iva. Ejemplos: esclavo, octava, longevo, nueva, aleve, decisi­va, activo. Excepciones: suabo y mancebo5,
5.    Las voces llanas de uso general terminadas en -viro, vira, como decenviro, Elvira, triunviro, y las esdrújulas terminadas en Avaro, -ívora, como carnívora, herbívoro, insectívoro. Excepción: víbora.
6.    Los verbos acabados en -olver. Ejemplos: absolver, disolver, volver.
7.    Los presentes de indicativo, imperativo y subjuntivo del verbo ir. Ejemplos: voy, ve, vaya.
8.    El pretérito perfecto simple de indicativo (o pretérito, según Bello) y el pretérito imperfecto (pretérito) y futuro de subjun­tivo de los verbos estar, andar, tener y sus compuestos. Ejemplos: estuvo, estuviéramos, estuviere, anduve, desanduvo, desanduviere; tuviste, retuvo, sostuviera, contuviese, mantuviere.

Escriba 5 palabras para cada caso. Palabras  que no hayan sido usadas en los ejemplos:


USO DE C
Se escribe con c
1.    Por regla general, se escribirá -cc- cuando en alguna palabra de la familia léxica aparezca el grupo –ct-. Ejemplos: adicción (por rela­ción con adicto), reducción (con reducto), dirección (con director). Hay sin embargo, palabras que se escriben con -cc- a pesar de no tener ninguna palabra de su familia léxica con el grupo -ct-. Ejem­plos: succión, cocción, confección, fricción, etc. Otras muchas pala­bras de este grupo, que no tienen -ct- sino-t- en su familia léxica, se escriben con una sola c. Ejemplos: discreción (por relación con discreto), secreción (con secreto), relación (con relato), etc.
2.    Sé escriben con c las palabras que tienen el sonido de cama y cosa a final de palabra. Ejemplos: frac, vivac, zinc. Excepciones: amok, únorah, bock, yak, cok, cuark o quark y volapuk.

Escriba 5 diminutivos con sufijos: cito, cillo, cico.


Escriba 5 adjetivos terminados en: ciosa, cioso.


Escriba 5 palabras para cada caso. Palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:


USO DE Z
Se escribe con z
1.    Se escriben con -zc- la primera persona del singular del presen­te de indicativo y todo el presente de subjuntivo de los verbos irregulares terminados en acer (menos hacer y sus derivados), -ecer, -ocer (menos cocer y sus derivados) y -ucir. Ejemplos: nazco, abastezco, reconozcamos, produzca.
2.    Se escriben con -z final las palabras cuyo plural termina en -ces. Ejemplos: vejez/vejeces, luz/luces, lombriz/lombrices.

Escriba 5 sustantivos aumentativos terminados en: aza, azo


Escriba 5 sustantivos terminados en: izo, iza


Escriba 5 despectivos terminados en: zuelo, zuelo, uza.


Escriba 5 sustantivos terminados en: anza



Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:

USOS DE LA S
1.    Se utiliza S en los siguientes casos:
2.    Al terminar las palabras en so y oso, cuando son adjetivos.
Ejemplos: ambicioso, inmenso, adverso, etc.
3.    Las terminaciones erso, ersa.
Ejemplo: adverso, viceversa, etc.
4.    Cuando una palabra se quiere convertir a forma de superlativo se le agrega la terminación ísimo.
Ejemplo: grande (forma de superlativo = grandísimo), bello (forma de superlativo = bellísimo).
5.    Cuando las palabras terminan en esco y son adjetivos.
Ejemplo: grotesco, parentesco, gigantesco, etc.
6.    En el caso del pronombre SE, que se anexa a verbos, para dar origen a formas verbales, como verbos en forma reflexiva o para sustituir al objeto indirecto.
Ejemplo: se cayó, se bañó, durmiéndose, lavándose, etc.
7.    En los casos en que la palabra original se escribe con S, el derivado sigue escribiéndose con S.
Ejemplo: (división, divisor), (espeso, espesor), etc.
8.    En los siguientes sufijos: ense, esa, ese, sor, ismo, sion, es, ista. Ejemplos: (grande, grandeza), (capaz, capaces), (ave, aves), (sentar, siéntense), (bañar, báñense), (turista, turismo), (fanático, fanatismo),(impresión, impresionista), (columna, columnista de periódico), (callar, cállese), (bañar, báñese), (dividir, división), (concluir, conclusión).
9.    Las palabras que llevan los prefijos: semi, sin, dis, sub, su, abs, super, sobre, des.
Ejemplo: desigualdad, descontento, discriminar, disgusto, sinsabor, subtitulo, submenú, supuesto, sufijo, supermercado, superdotado, sobrentendido, sobrenatural, absuelto, abstenerse, semicírculo, semiduro.
10.  En los siguientes grafemas: sivo, esp, est, rse, sivo, siva. Existen las siguientes excepciones: nocivo, lascivo. Ejemplo: masivo, cursiva, caerse, verse, maestro, muestra, esbelto, esbozo, espina, espada, etc.

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:

Escriba 5 adjetivos que terminen en oso, osa:



Escriba 5 adjetivos superlativos terminados en: ísima, ísimo.



Escriba 5 numerales terminados en: ésimo, ésima.



USO DE G
Se escriben con g:
1.    Las palabras en que G precede a cualquier consonante, pertenezca o no a la misma sílaba. Ejemplos: gla­cial, grito, dogmático, impregnar, maligno, repugnancia,
2.    Las palabras que empiezan por gest-. Ejemplos: gesta, gestación, gestor.
3.    Las que empiezan por el elemento compositivo geo- (tierra). Ejemplos: geógrafo, geometría, geodesia.
4.    Las que terminan en -gélico, -genario, géneo, -génico, genio, génito, gesimal, -gésimo y -gético. Ejemplos: angélico, sexagena­ria, homogéneo, fotogénico, ingenio, primogénito, cuadragesimal, vigésimo, apologético.
5.    Las que terminan en -giénico, ginal, -gíneo, -ginoso (excepto aguajinoso) Ejemplos: higiénico, original, virgíneo, ferruginoso.
6.    Las que terminan en -gia, -gio, -gión, -gional, -gionario, -gioso y -gírico. Ejemplos: magia, regia, frigia, litutgía, litigio, religión, regional, legionario, prodigioso, panegírico. Excepciones: las voces que terminan en -plejía o plejia (apoplejía, paraplejia...) y ejión.
7.    Las que terminan en -gente y gencia. Ejemplos: vigente, exigen­te, regencia. Excepción: majencia.
8.    Las que terminan en -ígeno. ígena, -ígero, ígera. Ejemplos: indí­gena, oxígeno, alígera, belígero.
9.    Las que terminan en -logia, -gogia o -gogía. Ejemplos; teología, demagogia, pedagogía.
10.  Las que terminan en el elemento compositivo -algia ('dolor'). Ejemplos: neuralgia, gastralgia, cefalalgia.
11.  Los verbos terminados en -igerar, -ger y -gir (morigerar, proteger, fingir) y las correspondientes formas de su conjugación, excep­to en el caso de los sonidos ja, jo, que nunca se pueden repre­sentar con g: protege, fingía, pero proteja, finjo. Existen algunas excepciones, como tejer; crujir y sus derivados.

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:
USO DE J
Se escriben con j:
1.    Las palabras derivadas de voces que tienen j ante las vocales a, o, u. Así, cajero, cajita (de caja)', lisonjear (de lisonja); cojea) (de rojo); ojear (de ojo); rojear, rojizo (de rojo).
2.    Las voces de uso actual que terminan en -aje, eje. Ejemplos coraje, hereje, garaje. Excepciones: ambages, enálage, hipálage
3.    Las que acaban en -jería. Ejemplos: cerrajería, consejería, extran­jería.
4.    Las formas verbales de los infinitivos que terminan en -jar Ejem­plos: trabaje, trabajemos (de trabajar)-, empuje (de empujar). Tam­bién las dé los pocos verbos terminados en -jer y en -jir, como cruje (de crujir); teje (de tejer).
5.    Los verbos terminados en -jear, así como sus correspondientes formas verbales. Ejemplos: canjear, homenajear, cojear. Excep­ción: aspergear.
6.    El pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto y futuro de subjuntivo de los verbos traer decir y sus derivados, y de los verbos terminados en -ducir. Ejemplos: traje (de traer); dije, dijera (de decir); predijéramos (de predecir); adujera, adujeren (de aducir).

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:
USO DE H
Se escriben con h:
1.    Las formas de los verbos haber, hacer, hallar, hablar, habitar. Ejemplos: haga, hallemos, hablará.
2.    Como ya se advirtió, los compuestos y derivados de los vocablos que tengan esta letra. Ejemplos: gentilhombre, compuesto de hombre; herbáceo, derivado de hierba.
Acción e ilación se escriben sin h porque ni la primera viene de hacer, ni la segunda de hilo o de hilar. Acción era actio en latín, y proviene del supino actum, e ilación es la illatio latina, también pro­cedente del supino illatum.
Las palabras oquedad, orfandad, orfanato, osamenta, osario, óseo, oval, óvalo, ovario, oscense, oler, etc. se escriben sin h porque no la tienen en su origen. Hueco, huérfano, hueso, huevo, Huesca, huelo la llevan por comenzar con el diptongo ue, según la regla ortográfica siguiente.
3.    Las palabras de uso actual que empiezan por los diptongos la, ie, ue y ui. Ejemplos: hiato, hiena, huele, huidizo. Excepción, iatrogénico. Se escribe h intercalada en palabras que llevan el diptongo ue precedido de vocal. Ejemplos: cacahuete, vihuela, aldehuela. Excepción: granero.
4.    Las palabras que empiezan por los elementos compositivos hecto- (cien) —distinto de ecto- (por fuera)—, helio- (sol), hema-, hemato-, hemo- (sangre), hemi- (medio, mitad), hepta- (siete), helero- (otro), hidra-, hidro- (agua), higro- (humedad), híper- (superioridad o exceso), hipo- (debajo de o escasez de), holo- (todo), homeo- (semejante o parecido), homo- (igual) Ejemplos: hectómetro, heliocéntrico, hematoma, hemiciclo, hemo­globina, heptaedro, heterosexual, hidráulico, hidrógeno, higrómetro, hipérbole, hipócrita, holografía, homeopatía, homógrafo,
5.    Algunas interjecciones. Ejemplos: hala, bah, eh.
6.    Por regla general, las palabras que empiezan por histo-, hosp-, hum-, horm-, herm-, hern-, holg- y hog-. Ejemplos: histología, hos­pital, humedad, hormiga, hermano, hernia, holgado, hogar.
Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos:
Escriba 10 palabras terminadas en los prefijos griegos: hidr, hemo, hema, hemi, homo, hiper, hipo, hexa, hepta, hecto.




USO DE Y
Se escriben con y:
1.    Las palabras que terminan con el sonido correspondiente a i pre­cedido de una vocal con la que forma diptongo, o de dos con las que forma triptongo, Ejemplos: ay, estoy, verdegay, Bombay, buey, ley, rey, convoy, soy, Godoy, muy, Uruguay, Garay, etc. Hay algu­nas excepciones, como saharaui o bonsái
2.    La conjunción copulativa y Ejemplos: Juan y María; cielo y tierra; este y aquel. Esta conjunción toma la forma e ante una palabra que empiece por el fonema vocálico correspondiente a i (ciencia e historia; catedrales e iglesias).
3.    c) las palabras que tienen el sonido Y ante vocal, y especialmente cuando sigue a los prefijos ad-, dis- y sub-. Ejemplos: adya­cente, disyuntivo, subyacer.
4.    Algunas formas de los verbos caer, raer, creer, leer, poseer, pro­veer, sobreseer, y de los verbos acabados en oír y -uir. Ejem­plos: cayeran, leyendo, oyó, concluyo, atribuyera,
5.    Las palabras que contienen la sílaba -yec-. Ejemplos: abyec­to, proyección, inyectar.
6.    Los plurales de los nombres que terminan en y en singular (rey - reyes)
7.    El gerundio del verbo ir: yendo.

Escriba 5 palabras para cada caso, de preferencia palabras que no hayan sido usadas en los ejemplos. 

domingo, 3 de mayo de 2015

CUENTO DÉCIMO

EL SUEÑO DEL PONGO
José María Arguedas

Un hombrecito se encaminó a la casa-hacienda de su patrón. Como era siervo iba a cumplir el turno de pongo, de sirviente en la gran residencia. Era pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo débil, todo lamentable; sus ropas viejas.

El gran señor, patrón de la hacienda, no pudo contener la risa cuando el hombrecito lo saludó en el corredor de la residencia.

- Eres gente u otra cosa  - le preguntó delante de todos los hombres y mujeres que estaban de servicio.

Humillándose, el pongo contestó. Atemorizado, con los ojos helados, se quedó de pie.

- A ver - dijo el patrón - por lo menos sabrá lavar ollas, siquiera podrá manejar la escoba, con esas sus manos que parece que no son nada.  Llévate esta inmundicia - ordenó al mandón de la hacienda.

Arrodillándose, el pongo le besó las manos al patrón y, todo agachado, siguió al mandón hasta la cocina.

El hombrecito tenía el cuerpo pequeño, sus fuerzas eran sin embargo como las de un hombre común. Todo cuanto le ordenaban hacer lo hacía bien. Pero había un poco como de espanto en su rostro; algunos siervos se reían de verlo así, otros lo compadecían. `Huérfano de huérfanos; hijo del viento de la luna debe ser el frío de sus ojos, el corazón pura tristeza, había dicho la mestiza cocinera, viéndolo.

El hombrecito no hablaba con nadie; trabajaba callado; comía en silencio. Todo cuanto le ordenaban, cumplía. `Sí, papacito; sí, mamacita, era cuanto solía decir.

Quizá a causa de tener una cierta expresión de espanto, y por su ropa tan haraposa y acaso, también porque quería hablar, el patrón sintió un especial desprecio por el hombrecito. Al anochecer, cuando los siervos se reunían para rezar el Ave María, en el corredor de la casa -hacienda, a esa hora, el patrón martirizaba siempre al pongo delante de toda la servidumbre; lo sacudía como a un trozo de pellejo.

Lo empujaba de la cabeza y lo obligaba a que se arrodillara y, así, cuando ya estaba hincado, le daba golpes suaves en la cara.

- Creo que eres perro. Ladra - le decía.

El hombrecito no podía ladrar.

- Ponte en cuatro patas - le ordenaba entonces-

El pongo obedecía, y daba unos pasos en cuatro pies.

- Trota de costado, como perro - seguía ordenándole el hacendado.



El hombrecito sabía correr imitando a los perros pequeños de la puna.

El patrón reía de muy buena gana; la risa le sacudía todo el cuerpo.

- Regresa - le gritaba cuando el sirviente alcanzaba trotando el extremo del gran corredor.

El pongo volvía, corriendo de costadito. Llegaba fatigado.

Algunos de sus semejantes, siervos, rezaban mientras tanto el Ave María, despacio, como viento interior en el corazón.

- (Alza las orejas ahora, vizcacha. Vizcacha eres - mandaba el señor al cansado hombrecito. - Siéntate en dos patas; empalma las manos.

Como si en el vientre de su madre hubiera sufrido la influencia modelante de alguna vizcacha, el pongo imitaba exactamente la figura de uno de estos animalitos, cuando permanecen quietos, como orando sobre las rocas. Pero no podía alzar las orejas.

Golpeándolo con la bota, sin patearlo fuerte, el patrón derribaba al hombrecito sobre el piso de ladrillo del corredor.

- Recemos el Padrenuestro - decía luego el patrón a sus indios, que esperaban en fila.

El pongo se levantaba a pocos, y no podía rezar porque no estaba en el lugar que le correspondía ni ese lugar correspondía a nadie.

En el oscurecer, los siervos bajaban del corredor al patio y se dirigían al caserío de la hacienda.

- Vete pancita - solía ordenar, después, el patrón al pongo.

Y así, todos los días, el patrón hacía revolcarse a su nuevo pongo, delante de la servidumbre. Lo obligaba a reírse, a fingir llanto. Lo entregó a la mofa de sus iguales, los colonos.

Pero una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba colmado de toda la gente de la hacienda, cuando el patrón empezó a mirar al pongo con sus densos ojos, ése, ese hombrecito, habló muy claramente. Su rostro seguía un poco espantado.

- Gran señor, dame tu liciencia; padrecito mío, quiero hablarte - dijo.

El patrón no oyó lo que oía.

- Qué, Tú eres quien ha hablado u otro- preguntó.

- Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte - repitió el pongo.

- Habla si puedes - contestó el hacendado.



- Padre mío, señor mío, corazón mío - empezó a hablar el hombrecito -. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos: juntos habíamos muerto.

- Conmigo Tú. Cuenta todo, indio - le dijo el gran patrón.

- Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos. Los dos juntos: desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco.

- Y después. Habla - ordenó el patrón, entre enojado e inquieto por la curiosidad.

- Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pensando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y grande, tú enfrentabas esos ojos, padre mío.

-Y tú

- No puedo saber cómo estuve, gran señor. Yo no puedo saber lo que valgo.

- Bueno, sigue contando.

- Entonces, después, nuestro Padre dijo con su boca: `De todos los ángeles, el más hermoso, que venga. A ese incomparable que lo acompañe otro ángel pequeño, que sea también el más hermoso. Que el ángel pequeño traiga una copa de oro, y la copa de oro llena de la miel de chancaca más transparente.

- Y entonces - preguntó el patrón.

Los indios siervos oían, oían al pongo, con atención sin cuenta pero temerosos.

- Dueño mío: apenas nuestro gran Padre San Francisco dio la orden, apareció un ángel, brillando, alto como el sol; vino hasta llegar delante de nuestro Padre, caminando despacio. Detrás del ángel mayor marchaba otro pequeño, bello, de luz suave como el resplandor de las flores. Traía en las manos una copa de oro.

- Y entonces - repitió el patrón.

- `Ángel mayor: cubre a este caballero con la miel que está en la copa de oro; que tus manos sean como plumas cuando pasen sobre el cuerpo del hombre diciendo, ordenó nuestro gran Padre. Y así, el ángel excelso, levantando la miel con sus manos, enlució tu cuerpecito, todo, desde la cabeza hasta las uñas de los pies. Y te erguiste, solo; en el resplandor del cielo la luz de tu cuerpo sobresalía, como si estuviera hecho de oro, transparente.

- Así tenía que ser - dijo el patrón, y luego pregunto:

- Y a ti

- Cuando tú brillabas en el cielo, nuestro Gran Padre San Francisco volvió a ordenar: `Que de todos los ángeles del cielo venga el de menos valer, el más ordinario. Que ese ángel traiga en un tarro de gasolina excremento humano.

- Y entonces

- Un ángel que ya no valía, viejo, de patas escamosas, al que no le alcanzaban las fuerzas para mantener las alas en su sitio, llegó ante nuestro gran Padre; llegó bien cansado, con las alas chorreadas, trayendo en las manos un tarro grande. `Oye viejo -ordenó nuestro gran Padre a ese pobre ángel -, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído; todo el cuerpo, de cualquier manera; cúbrelo como puedas. Rápido. Entonces, con sus manos nudosas, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió, desigual, el cuerpo, así como se echa barro en la pared de una casa ordinaria, sin cuidado. Y aparecí avergonzado, en la luz del cielo, apestando.

- Así mismo tenía que ser - afirmó el patrón. – Continúa. O todo concluye allí.

- No, padrecito mío, señor mío. Cuando nuevamente, aunque ya de otro modo, nos vimos juntos, los dos, ante nuestro Gran Padre San Francisco, él volvió a mirarnos, también nuevamente, ya a ti ya a mí, largo rato. Con sus ojos que colmaban el cielo, no sé hasta qué honduras nos alcanzó, juntando la noche con el día, el olvido con la memoria. Y luego dijo: `Todo cuanto los ángeles debían hacer con ustedes ya está hecho. Ahora lámanse el uno al otro. Despacio, por mucho tiempo. El viejo ángel rejuveneció a esa misma hora: sus alas recuperaron su color negro, su gran fuerza. Nuestro Padre le encomendó vigilar que su voluntad se cumpliera.


jueves, 23 de abril de 2015

TRABAJO ORACIONES COMPUESTAS



ORACIONES COMPUESTAS SUBORDINADAS
Subordinación adverbial propia o circunstancial
Existen tres tipos:
  • Temporales o de tiempo: marcan una referencia temporal a la proposición principal. (Oración principal)Van introducidas por cuando, mientras, antes que, antes de que, después de que, luego que, antes que, en seguida, primero
  • Locales o de lugar: marcan una referencia espacial con respecto a la proposición principal; van introducidas por donde
  • Modales o de modo: muestran el modo como se ejecuta la proposición principal. Van introducidas por como, según, conforme, como si:

Subordinación adverbial impropia
Existen seis tipos. Sirven para ordenar las ideas en un continuo que va desde la condición a la finalidad.
  • Condicionales: señalan una condición necesaria e imprescindible para que se produzca la proposición principal, sus nexos son: si, en el caso de que
  • Causales: señalan el origen lógico de la proposición principal, una explicación de la misma; sus nexos más frecuentes son: porque, ya que, puesto que, por
  • Consecutivas: señalan la consecuencia o implicación lógica de la principal; sus nexos son: por tanto, así que, conque, de manera/modo/forma/ suerte que, luego, así pues, pues etc...
  • Concesivas: señalan una consecuencia no esperada ni deseada, o menos lógica que las anteriores, una complicación más que una implicación, que no impide el cumplimiento de la proposición principal. Sus nexos son: aunque, por más que, a pesar de que, pese a que
  • Finales: indican la consecuencia que está más allá de las otras consecuencias, la última más allá de las cuales no se espera ninguna, la aplicación, propósito o cometido de la proposición principal; sus nexos son: para que, a que, a fin de que, con el propósito.
Subordinación sustantiva
Las proposiciones subordinadas sustantivas desempeñan funciones sintácticas propias del sustantivo: Van introducidas por los nexos que, el que, el hecho de que, por pronombres interrogativos como qué, cuál, quién, o por adverbios interrogativos como cuánto, cómo, cuándo, dónde etc., precedidos o no por preposición. En el caso de las interrogativas indirectas también puede aparecer el nexo si. Las proposiciones subordinadas sustantivas se dejan sustituir por un pronombre neutro: eso, esto etcétera, o por un infinitivo menos frecuentemente.
Existen distintos tipos de subordinadas sustantivas según la función sintáctica que estas desempeñen:
  • Subordinadas sustantivas en función de sujeto: "Me gusta que vengas pronto".
  • Subordinadas sustantivas en función de objeto directo: "Me dijo que no vendría". "Me preguntó si vendría". "Me preguntó cómo había sido".
  • Subordinadas sustantivas en función de suplemento o complemento de régimen: "Habló de que era mejor no venir".
  • Subordinadas sustantivas en función de atributo: "El hecho es que no lo hizo".
  • Subordinadas sustantivas en función de complemento del nombre: "Tengo la certeza de que volverá".
  • Subordinadas sustantivas en función de complemento del adjetivo: "Parecía feliz de que hubiese encontrado a su cría".
  • Subordinadas sustantivas en función de complemento del adverbio: "Ella estaba muy lejos de los que amaba".
  • Subordinadas sustantivas en función de complemento indirecto: "Dieron los permisos a los que los solicitaron".
  • Subordinadas sustantivas en función de complemento circunstancial: "Iré sin que me lo pidas".
  • Subordinadas sustantivas en función de complemento agente: "Los cuadros fueron expuestos por quienes los crearon".
Subordinación adjetiva
Las subordinadas adjetivas o de pronombre relativo desempeñan la función de adyacentes de un sustantivo o sintagma nominal al que se denomina antecedente. Van introducidas por pronombres relativos como que (cuando puede sustituirse por el-la-los-las cual-es), quien o quienes, el cual, la cual, los cuales, las cuales, o cuyo, cuya, cuyos-as, precedidos o no de preposición: "El libro que me prestaste era muy bueno". Pueden considerarse asimilables a las adjetivas las subordinadas adverbiales de lugar tiempo y modo introducidas por los adverbios conjuntivos donde, cuando y como que llevan antecedente expreso, como en el caso "Ese es el lugar donde comimos", "Esta fue la época cuando yo estudiaba" o "Esa fue la manera como lo hicimos", cuyos antecedentes respectivamente son lugar, época y manera. Existen tres tipos:
  • Proposiciones adjetivas especificativas: son las que no van entre comas y restringen el significado del antecedente seleccionándolo de una generalidad: "Los jugadores que estaban cansados no jugaron la segunda parte". (Parte de los jugadores)
  • Proposiciones adjetivas explicativas: son las que van entre comas y no restringen el significado del antecedente: "Los jugadores, que estaban cansados, no jugaron la segunda parte". (Todos los jugadores)
  • Proposiciones adjetivas sustantivadas por falta de antecedente, por no tener antecedente expreso o por otras causas. La proposición de relativo se enuncia con un valor indefinido y generalizador. Los pronombres quien y el que equivalen al sintagma "la persona que". Y el pronombre que al sintagma "la cosa que". Las nociones de «persona» y «cosa» son los antecedentes implícitos de tales pronombres. Estas proposiciones desempeñan funciones propias del sustantivo. Al igual que un adjetivo puede sustantivarse, también hay proposiciones adjetivas sustantivadas, y como las sustantivas, desempeñan las funciones propias de un sustantivo: "Los que van a morir te saludan", (sujeto agente); "Los que estudien serán aprobados" (sujeto paciente); "Llévate el que elegiste" (complemento directo); "Yo soy el que te cuidará" (atributo)
Actividad en clase: realizar un resumen del documento y escribir cinco oraciones  de cada una. La actividad se realizará en clase.